martes, 11 de julio de 2017

12-07-2017 Lhasa. Por fin Potala y Sera


Por fin llega el día en el que vamos a visitar el Palacio de Potala, uno de los edificios más emblemáticos del mundo. Alguno se preguntará porque dejan para el tercer día su visita y la respuesta es clara.... hay que subir muchas escaleras y es mejor que el cuerpo se haya aclimatado a la altura.

Partimos de 3.650 metros de altitud.

Además de necesitar un guía para acceder, éste debe solicitar las entradas con antelación y en nuestro caso nos las han dado a las 11,00. Acuden unas 5.000 personas diarias y además del control de seguridad hay que mostrar el pasaporte hasta 3 veces.

Tras echar un vistazo por la parte inferior a la que sí se puede acceder un poco antes, a las once en punto hemos empezado a subir. Lo hemos hecho poco a poco, son más rampas que escalones y no es tan duro como nos lo habían pintado, eso sí, nos lo hemos tomado con calma, haciendo paradas para hacer fotos.

Las paredes del Potala tienen esa singular inclinación, ya que los muros empiezan con un grosor de 8 metros y acaban con uno sólo, para resistir terremotos.


Empieza la "ascensión"

Al entrar tan ordenadamente no se producen aglomeraciones pese a los diferentes ritmos de subida.

Vistas a mitad del ascenso.

Aprovechamos para hacer una foto del grupo con nuestro guia local a la derecha.

Solo se puede visitar la parte donde los antiguos Dalai Lama, hasta 1959, recibían las visitas. Entre este edificio y el Palacio Rojo hay una terraza que es el único sitio donde te permiten tomar fotos y esta vez te vigilan. Al menos me he podido hacer una con un monje que ha resultado ser un tipo simpático hasta el final en el que nos hemos despedido. 

Con mi nuevo amigo el monje budista.

El edificio rojo, que es el templo, data del siglo VII, la zona administrativa, la blanca, es del siglo XII. Primero visitamos la parte administrativa, pero ninguna de las otras 1.000 habitaciones que tiene el palacio. Solo hay algunos monjes que cuidan de él, pero no es un monasterio aunque lo parezca.
El despacho, la sala de espera, la sala de audiencias, la de reuniones y poco más. Es una lástima no poder tener fotos porque es realmente interesante.

Ultimo espacio para hacer fotos.

El templo es una verdadera pasada y en él, además de innumerables escritos budistas, figuras de Buda de todos los tamaños y materiales, se encuentran las tumbas de los 12 primeros Dalai Lama. Ciertamente impresionantes, con sarcófagos de oro de medidas colosales que me recordaron el de Napoleón en París. Destaca el del quinto Dalai Lama que tuvo que ser muy poderoso porque su sarcófago es escandaloso. Ciertamente me ha llamado mucho la atención, porque no me lo esperaba, tanta riqueza en las tumbas de los máximos representantes del Budismo. En cualquier caso resulta colosal. Puede que por eso no permitan las fotografías.

Escalera de acceso al Palacio Rojo y templo.

La salida se realiza por la parte trasera, la que nunca hemos visto en fotos y por eso pongo algunas de ellas.

Saliendo por la parte trasera del palacio.

Simpática cabra palaciega.

Era hora de comer y hemos ido a un restaurante tibetano muy pequeño situado en una casa del centro. Hemos probado diversas especialidades tibetanas entre las que destacó los momos, que son una especie de gyosas rellenas de carne de yak.

Por la tarde hemos visitado el segundo monasterio más grande del Tibet, el de Sera. Tiene el mismo material exterior del Potala pero en este caso fue totalmente reconstruido porque la Revolución  cultural China casi acaba con el. Entonces este templo que parece un pueblo por su disposición, pasó de alojar a 5.000 monjes a los 500 que lo habitan ahora porque el Gobierno chino no está interesado en grandes concentraciones de gente que piensa.

Entrada Monasterio de Sera

Parece un pueblo, son construcciones bajas.

Otros monasterios más pequeños no corrieron la misma suerte y fueron totalmente destruidos en la Revolución Cultural, por lo que desaparecieron.

Lo más llamativo de este monasterio es el "debate de los monjes", algo que se realiza en todos los monasterios pero solo en éste permiten observarlo a los visitantes. Curiosamente no permiten cámaras de fotos pero si teléfonos móviles (así se indica expresamente). 

Obsérvese el cartel de entrada a la zona de "Debate".

Ya desde fuera oyes vocear y muchas palmadas y cuando entras te encuentras con algo, que dudas incluso de que sea un poco teatral, pero lo cierto es que es una forma de enseñar a los monjes más jóvenes por parte de los maestros. Y las palmadas y movimientos tienen su significado, especialmente el movimiento de las manos. El debate es sobre filosofía budista y son examinados cada año. Esta prueba apenas la superan el 20% de los monjes. Nuestro guía que estudio parte de su infancia en un monasterio nos confiesa que él no entiende muy bien los debates porque esta filosofía que se centra en la separación del cuerpo y el alma, necesita muchos años para dominarla. Solo entenderla nos costaría entre 6 y 7 años en el Tibet. El guía nos recuerda la película de 7 años en el Tibet, de Brad Pitt, que es un caso real.




La visita del templo y el resto, siendo extraordinarios quedan un poco eclipsados tras el "debate".

 Templo del monasterio.

Imágenes del interior del templo.

Las ruedas de oración que hice girar una por una. 

La noche era muy buena tras un dia muy soleado y mientras esperábamos a que anocheciera nos fuimos a cenar una especie de foundé de verduras, tofu y algunas otras cosas extrañas acompañada de la salsa especial que tu mismo te preparas en la "estación de especias". Una especialidad de Sichuan.

Cena vegetariana china.

Potala iluminado de noche. Impresionante!

Imagen tomada tras la fuente en su espectáculo de luz y sonido.

La propaganda china y sus líderes siempre presentes en carteles y pantallas gigantes.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado el tema del Debate, parece Laura contra todos debatiendo su postura vegetariana, jejeje.. Cuídate.

    ResponderEliminar