sábado, 15 de julio de 2017

15-07-2017 EBC. Por fin el Everest.

 
Finalmente he dormido bien, pese al incipiente constipado que he pillado y la gran altura. El día ha amanecido con nubes y niebla.

Así amanecemos.


El Campo base está a 4 kilómetros de la zona de tiendas donde hemos dormido. Existen dos posibilidades, una hacer un trekking cuesta arriba y el otro tomar una especie de shuttle bus que va y viene del EBC cada 10 minutos.

Este perro se nos ha unido al grupo.

Como somos más chulos que un ocho, hemos decidido hacer la primera. Estaba nublado y las posibilidades de ver la cima del Everest parecían escasas.

Creo que los tres del grupo, que junto al guía nos hemos atrevido, hemos sido los únicos del Tent Camp que no han cogido el autobús, pero de esta forma al menos puedo decir que he hecho parte de la ascensión a la montaña màs alta del mundo.

El perro nos ha acompañado durante todo el camino de ida.

Habían tramos más complicados.

En un contexto normal, este trekking habría sido un juego de niños, pero a esta altura y la falta de oxígeno es terrible. Te falta el aire en cuanto el camino se pone un poquito cuesta arriba, que es casi todo el rato.



Junto al rio, que baja rápido con aguas heladas y de color blanco por los sedimentos que han arrastrado las últimas lluvias.

Llegado al campo base sólo veo el monolito que lo indica y unas cuantas personas y vehículos. Al fondo hay que subir un último repecho, que deben hacer todos, que ya te mata. Incluso a los que han llegado en autobús les cuesta Dios y ayuda conseguirlo. Llegan algunos extenuados de subir 20 metros.

Hemos llegado al EBC.



Detrás está el terreno donde acampan los montañistas, pero ahora no hay nadie porque es temporada de lluvias. No dejan bajar a nadie por ser terreno de protección militar. Al fin y al campo la frontera con Nepal está justo detrás.

Zona de acampada de montañeros.

Aquí encima esperamos todos a que se dispersen las nubes.

Las nubes rodean el Everest Base Camp (EBC).

El grupo, tras poner nuestro nombre en la praying flag.

Mirando hacía atrás, parte del recorrido del trekking para llegar hasta el EBC.

Colgamos nuestra praying flag mientras esperamos que las nubes pasen.

Seguía nublado y ni siquiera se podía ver la montaña... Vaya desilusión. Pero aquí el tiempo cambia rápido y una hora después hemos podido ver la cima... No la montaña completa, pero en esta época no resulta fácil. Solo ha durado una hora más visible, así que hemos tenido mucha suerte.

Las nubes comienzan a dar una tregua.





Dejando constancia de mi visita.






La vuelta, aunque cuesta abajo, ha sido mortal, sobre todo el último kilómetro. 






Casi me quedo en el intento, sobre todo cuando me ha tocado subir los escalones del pequeño pero extraordinario Monasterio de Rong pu, ya que es el monasterio a mayor altura del mundo. 



El monasterio sólo cuenta con un monje, que está entre 4 y 6 años hasta que llega el relevo. Yo apenas tenía fuerzas para recorrerlo, como casi todos.






Hemos vuelto a la tienda, donde todos nos hemos dejado caer sobre las camas hasta que nos han dado un té de genjibre.

Sobre las 12 del mediodía hemos empezado el trayecto de vuelta de unas 3 horas hasta Pelbar. No sé si lo he dicho, pero es una ciudad pequeña, bastante nueva y horrible, pero sólo se trataba de descansar y poder ducharse. Tarde que todos aprovechan para dormir un poco y yo para pelearme con el terrible internet del hotel. 

2 comentarios:

  1. impresionante el Everest y el mero hecho de estar en el Campo Base ya es emocionante, te admiro tío , eres un crak. Esperando ya tu reportaje de mañana. Un abrazo viajero.

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  2. Si, es cierto. Impresionante y tras un treking de 8 km, mitad cuesta arriba a 5.200 metros con tan poco oxigeno... parece mas.

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