sábado, 22 de julio de 2017

21-07-2017 Shangri-la. Una experiencia inolvidable.

He dormido bien. Después de desayunar ligeramente en el hotel, me he ido raudo, aprovechando el buen tiempo que había en ese momento para ver parte de las cosas más importantes que me faltaban por visitar. Había que aprovechar las escasas oportunidades que da el sol en esta parte montañosa de la región.

La recogida de basuras, al menos en la zona vieja, se realiza con esta camioneta que se anuncia con música de opera china a todo volumen. La gente sale con las bolsas. Es una de las ciudades más limpias que he visto nunca.

Comenzando por el templo de Guisham Si, que es realmente bastante espectacular. Se trata de  un templo tibetano como lo demuestran las típicas banderas que rodean todo.


He llegado al templo tras subir un buen número de escalones. Se nota que ya estoy acostumbrado a la altura, porque estamos a 3.200 metros!!!!, sólo 400 metros menos que Lhasa.


Al entrar en el templo he hecho una foto desde la puerta, pero me ha pillado el monje que tenía un carácter bastante uraño. Me ha llamado la atención mientras prácticamente exigía a todo el mundo una donación a cambio de una barrita de incienso para la ofrenda a la salida, que por supuesto yo he hecho.





Justo al lado está la Prayer wheel de Zhúangjin Tong, la más grande que he visto nunca. Tiene 21 metros de altura y necesita de mucha gente para moverla. Yo me he apuntado a empujarla una vuelta y al parecer en ese momento han dejado de hacerlo varios y nos hemos quedado casi parados... Dicen que se necesita al menos 6 personas para moverla, pero yo creo que al menos hacen falta más de 10


Dentro de la Prayer wheel hay 100.000 pequeñas ruedas de oración. Imaginaos lo que se puede llegar a rezar en veinte segundos....






Luego he visitado el templo de la plaza principal, bastante normalitoEn la plaza alquilan trajes para hacerse fotos y también hay perros enormes y un yak con la misma finalidad. Pobres perros y pobre yak!!!!








Iba a descansar un rato al hotel tras tomar un café razonablemente bueno, y la sorpresa es que al entrar en el hotel, me han invitado a tomar un té chino y todos los niños y niñas, alguno que eran familia de la dueña del establecimiento y otras que luego me he enterado que eran hijos de huéspedes, se han hecho un montón de fotos conmigo.



Mi sorpresa ha sido cuando me han dicho que ellos, que no tienen colegio por ser sábado, me iban hacer de guía por la ciudad. No podía decir que no.


Así que nos hemos ido. Primero me llevaban a los sitios que yo ya conocía para luego ir enseñándome algunas otras pequeñas cosas, como una biblioteca municipal donde reciben clases de inglés. También me han llevado a un pequeño museo de la Ruta de la Seda y hemos paseado por las calles de la parte que no conocía










Lo más sorprendente es que me han dicho si quería probar el yogourt de yak, a lo que he contestado enseguida que si, pensando que invitándoles les agradecería de alguna forma el detalle.... Pues no, no ha habido forma y me han invitado los niños....Increíble, creedme que lo he intentado por todos los medios, pero eran muchos y no me dejaban sacar dinero... Además han comprado también pan tibetano. Vaya experiencia más vital y más curiosa. No creo que pueda olvidarlo nunca. Ha sido fantástico. Los niños tenían entre 11 y 17 años.




La mayor, que está con su familia en el hotel ha insistido en que cene con su familia comida típica de su región de origen, antes de salir, ya que tienen vuelo a las 21,00. La familia son como 6 y ya les he dicho que gracias pero es muy pronto para mí. La verdad es que me daba un poco de apuro.... Soy tímido para esas cosas, sobe todo por si no me gusta la comida y me la tengo que comer


No obstante y como la tarde no invitaba a salir a pasear, me he quedado en el hall del hotel hablando con los chavales y sus familias, son de la provincia de Guangdong. También están llegando nuevos huéspedes al hotel, como una familia de Hong Kong con la que he podido hablar en ingles y les informo de la dificultad que hay hoy para conectarse a internet, parece ser que por las grandes tormentas que hay alrededor... o al menos, eso es la posible explicación que me dan.


Los niños intentan practicar su escaso inglés y resulta divertido. Realmente está cambiando mi imagen de los chinos. No son tan diferentes a los occidentales, sobre todo estas nuevas generaciones, que sin duda alguna, cambiarán poco a poco el país, o al menos, eso espero.

Desde luego, este tipo de cosas, son las que te hacen conocer mejor un país, pese a la formidable barrera del idioma. 


Me he despedido de toda la familia de Guangdong que se iba ya al aeropuerto y he ido a buscar un restaurante en la zona nueva de la cuidad, que está realmente chula, porque estaba recomendado por la guía.


A los diez minutos ha empezado a llover de forma notable y tras casi una hora buscando el sitio, incluso preguntando guía en mano (me han mandado a un karaoke...), he decidido volver al casco antiguo. Ha sido un buen paseo.


Me he metido en un restaurante familIar y he pedido un plato de pollo, que debo decir que de sabor estaba realmente bueno, aunque del pollo sólo he encontrado las partes que nosotros no solemos comer... Cabeza, patas y otros elementos con piel que no he reconocido, así que me he comido las verduras, excepto los chiles, que sólo he probado, y el arroz mezclado con el caldo. La verdad es que me ha gustado pese a todo y con una cerveza fría (poco habitual que las sirvan frías) he pagado 68 yuanes que vienen a ser 9 euros.


Para acabar la noche he ido, creo que al único bar, de los de copas, que hay por aquí, el Raven bar,  y debo decir que el ambiente era muy bueno. Solo chinos pero muy metidos en el tema. Algunas canciones chinas eran cantadas por todos, incluyendo parte del personal, como cuando en España ponen "Melancolía" de Camilo Sexto.

Mi compañero de barra ha brindado varias veces conmigo, aunque luego se ha ido sin decir adiós!...


En fin, un día estupendo, con inmersión total en la vida china. Inolvidable.

1 comentario:

  1. Me ha gustado la experiencia, los chinos siempre me han resultado muy agradables, aunque nunca se sabe si es por cumplido o son así. Cuídate

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